Sistema nervioso central

GlaxoSmithkline México se ha convertido en unos cuantos años en el líder absoluto en el tratamiento contra la depresión y la depresión asociada a ansiedad, reforzando así su compromiso por mejorar la calidad de vida de las personas que sufren este padecimiento. Asimismo, desde hace diez años comercializa un medicamento para el tratamiento de la epilepsia, que también es eficaz como tratamiento en la fase depresiva del trastorno bipolar.

La depresión como problema de salud pública

La depresión es un importante problema de salud que puede afectar a personas de todas las edades; puede prolongarse durante meses e incluso años, y puede ser leve, moderada o grave, al punto de afectar todos los aspectos de la vida. La depresión puede borrar la energía y la paz interior, desacelera el tiempo de reacción y reduce la capacidad de discernimiento. Puede generar sentimientos persistentes de desvalorización y desesperanza y, en el peor de los casos, puede quitar el deseo de vivir.

No obstante, a la depresión no se le da la importancia que merece y no se le diagnostica correctamente, especialmente en el marco de la atención primaria. Lamentablemente, incluso cuando su diagnóstico es acertado, es posible que los pacientes no reciban el tratamiento adecuado, que no se les administre la dosis correcta de medicación o que no tomen el medicamento durante el tiempo necesario.

Depresión y ansiedad

Los trastornos de depresión y ansiedad son muy comunes. Todos los años, la depresión afecta a alrededor del 10% de la población; los trastornos de ansiedad son más frecuentes y afectan la vida de los pacientes de manera significativa. Todos los años, alrededor de 19.1 millones de estadounidenses adultos de entre 18 y 54 años de edad sufren de algún trastorno de ansiedad.

La depresión y la ansiedad tienen un costo muy alto para las personas, sus familias y la economía del país. Una persona deprimida puede perder la capacidad de disfrutar de la vida, experimentar perturbaciones en sus relaciones familiares y dejar de ser productiva. Los trastornos de ansiedad pueden alterar la vida cotidiana de una persona así como su desempeño laboral, familiar y social. Los pacientes pueden estar muy preocupados por su salud, lo cual genera grandes gastos en asistencia médica; la ansiedad también puede estar relacionada con el abuso en el consumo de alcohol o la dependencia a las drogas, así como con la vulnerabilidad a las enfermedades físicas y pensamientos suicidas.

Depresión y anhedonia

Algunos especialistas consideran que existen síntomas asociados a la depresión que no corresponden a los asociados con la ansiedad y que se consideran como el otro polo de la depresión. En esta sintomatología la falta de energía es uno de los problemas cardinales que pueden llevar al paciente a perder la motivación por disfrutar de la vida (anhedonia).

La razón por la que existen diferentes sintomatologías asociadas al proceso depresivo se explica por la presencia o deficiencia de algunos neurotransmisores a nivel cerebral, que se cree que están relacionados con diferentes estructuras y por ende con diferentes efectos terapéuticos.

Neurotransmisores

Los investigadores aún no han podido identificar cuáles son exactamente los mecanismos responsables de los trastornos de depresión y ansiedad. Sin embargo, se cree que son resultado de niveles anormales de ciertas sustancias químicas cerebrales llamadas neurotransmisores, de anormalidades en los sitios en donde actúan los neurotransmisores en las células nerviosas, o bien de una combinación de ambos factores.

Los neurotransmisores son mensajeros químicos que transmiten señales nerviosas, o mensajes, desde una neurona, o célula nerviosa, a otra. Muchas sustancias actúan como neurotransmisores en el cerebro. Las que se cree que intervienen en los trastornos de depresión y ansiedad son, por ejemplo, la serotonina, la noradrenalina, el ácido y-aminobutírico y la dopamina.

Recaptación de neurotransmisores

Las células nerviosas se comunican entre sí a través de un proceso llamado neurotransmisión. Cuando se estimula la neurona presináptica -que lleva el impulso eléctrico a la sinapsis-, libera un neurotransmisor a la hendidura sináptica, que es el pequeño espacio que existe entre las neuronas. Durante la sinapsis, el neurotransmisor puede activar o unirse a receptores de una neurona postsináptica, que es la neurona que recibe el neurotransmisor a través de la sinapsis.

Los neurotransmisores que permanecen en la sinapsis son reabsorbidos hacia la neurona presináptica a través de un proceso llamado recaptación. Los cambios funcionales que se producen a cada lado de la sinapsis, es decir, durante la liberación, la unión o la recaptación, pueden influir en el funcionamiento fisiológico y en la salud mental de una persona.

Se cree que la depresión está relacionada con una deficiencia de serotonina en el cerebro y que los trastornos de ansiedad están relacionados con alteraciones en los neurotransmisores, incluida la regulación anormal de la transmisión de la serotonina. (Brawman-Mintzerm, 1997)

Clasificación de los antidepresivos

En relación con la actividad sobre los diferentes neurotrasmisores por parte de los antidepresivos podemos encontrar a los Inhibidores Selectivos de la Recaptura de Serotonina (ISRS's), que actualmente son los más utilizados por los especialistas. A este grupo pertenece el antidepresivo de GlaxoSmithKline, actual líder del mercado.

En Enero del 2005, GSK contó con el lanzamiento de la nueva era de antidepresivos, introduciendo al mercado el primer y único antidepresivo a nivel mundial con una matriz polimérica degradable que controla la liberación de la sustancia activa en dos fases, ayudando a los pacientes a tener los mínimos efectos secundarios presentados por los ISRS's; dando como resultado, darle al médico una "Nueva Herramienta que llevará a sus pacientes a la Cima de Manera más segura".

Por otro lado, están los antidepresivos que actúan sobre dos de los tres neurotransmisores, a los que se conoce como antidepresivos de acción dual, como es el caso de otro antidepresivo de GlaxoSmithKline, que afecta de forma selectiva la recaptura de la noradrenalina y la dopamina.

Trastorno bipolar

El trastorno bipolar es una condición psiquiátrica crónica y severa que se manifiesta con episodios recurrentes de depresión y manía (bipolar I) o de depresión e hipomanía (bipolar II). Este desorden psiquiátrico es progresivo y conlleva una alta morbilidad y mortalidad. Aproximadamente entre el 25 y el 50% de los pacientes bipolares tienen un intento de suicido durante su vida.

La depresión y la manía son los polos opuestos que limitan una línea continua a lo largo de la cual se dan los diferentes grados del estado afectivo. Los padecimientos en los que solamente se manifiestan síntomas de tipo depresivo se denominan unipolares, mientras que los que presentan tanto síntomas depresivos como maníacos, se denominan bipolares. Por lo tanto, se consideran como trastornos bipolares a los cuadros de patología afectiva en los que las manifestaciones fluctúan de manera intermitente, desde el extremo depresivo al maníaco.

Epidemiología

Las autoridades de salud han reportado que:

  • La prevalencia de trastorno bipolar en adultos es de 1 a 3% de la población mundial.
  • En México, los episodios maníacos se presentan en el 1.4% de las mujeres y 2.5% en los hombres.
  • La prevalencia de cualquier desorden afectivo es de 11.8% en mujeres y 7.1% en hombres.
  • Del grupo de adultos deprimidos, entre 5 y 15% presentan trastorno bipolar.
  • No existe diferencia significativa de prevalencia entre razas, localización geográfica u otras variables socioeconómicas.

Tratamiento

La finalidad del tratamiento consiste en evaluar y tratar los episodios agudos, prevenir las recurrencias, mejorar el funcionamiento global del paciente y brindar apoyo a él y a su familia para enfrentar las consecuencias del deterioro progresivo que sufre a causa de esta enfermedad.

Tratamiento Farmacológico

El tratamiento farmacológico actual del trastorno bipolar permite al psiquiatra utilizar varias opciones y combinaciones de medicamentos.

La mayoría de los pacientes bipolares requieren de combinaciones de fármacos tanto para controlar y hacer remitir los episodios agudos, como para evitar con precisión los efectos colaterales de cada medicamento.

Tratamiento del Trastorno bipolar

GSK cuenta con un medicamento de amplio espectro de acciones terapéuticas en el trastorno bipolar, entre las que destacan sus propiedades estabilizadoras del estado de ánimo y una potente acción antidepresiva.

Dicho medicamento ha sido considerado por el panel de expertos de la Asociación Americana de Psiquiatría (APA, por sus siglas en inglés) como:

  • Monoterapia de primera elección para los episodios de depresión aguda en pacientes bipolares tipo II.
  • Tratamiento concomitante en los episodios de depresión aguda de pacientes tipo I resistentes de inicio de tratamiento.
  • Monoterapia alternativa para pacientes que requieren terapia de mantenimiento.

Este medicamento se encuentra actualmente disponible en cerca de 60 países.

Epilepsia

La epilepsia es la enfermedad neurológica más frecuente de la adolescencia y su prevalencia se estima entre 1.5 y 2%. Las epilepsias, cuyas crisis se inician en la adolescencia -de los 11 a los 19 años de edad- constituyen un grupo heterogéneo de síndromes que comparten una serie de características:

  • La exploración neurológica y neuropsicológica es normal en el 95% de los casos.
  • La etiología lesional afecta a 14% de los pacientes.
  • La edad de inicio más frecuente es entre los 11 y los 15 años de edad (70% de los casos). 20% de las epilepsias que se inician en la adolescencia, incluyen las epilepsias generalizadas idiopáticas.

La elección del fármaco antiepiléptico inicial en monoterapia depende de una serie de factores, entre los que se encuentran: la edad del paciente, sus circunstancias escolares, laborales y sociales, la fertilidad-teratogenia, el cumplimiento terapéutico, etc., siendo el aspecto más importante el tipo de crisis y de síndrome.

GSK cuenta con un fármaco antiepiléptico con un amplio espectro terapéutico. Se le considera eficaz en una multitud de crisis y síndromes epilépticos con aparición en edades tempranas de la vida, así como en las crisis motoras simples, crisis parciales, crisis tónico-clónicas, epilepsia mioclónica juvenil, crisis atónicas, diversos tipos de ausencias y en el síndrome de Lennox-Gastaut.

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